Resúmenes de Corazón Salvaje Fans
Agradecimientos a las salvajes por su ayuda
Arwen1000, Bondemar, Corazonchileno, Ecoondina, Isa21777, Maribelllobera, Palomita02, Rosanita10, y Tinkerbell por las capturas.
Mecha15 y Tinkerbell por los resúmenes
Capítulo 3 y 4



Andrés/Sofía continúan hablando en la ciudad de México.
A: Yo ni me acordaba de ella cuando la vi en la casa de Amalia Ferreres, pero quedé hechizado, por supuesto que podríamos...
S: Andrés, por Dios, tu no puedes casarte con ella!!!!
A: Por qué no? Ella no esta comprometida…
S: Pero tu sí…
A: Yo? (asombrado)
S: Con Mónica, su hermana…

A: Mamá por favor…no querrás que haga caso de esa niñería..
S: No es ninguna niñería, sino un compromiso formal. Y Mónica esta esperando muy ilusionada tu regreso para casarse. No entiendo como pudiste pensar en otra cuando sabías perfectamente…
A: Yo no lo sabía mamá!!!
S: Pero si desde que eras un niño te dije que tú y Mónica algún día se casarían…
A: Cuando uno es niño, le cuentan mil cosas…por que no volviste a hablarme de ese compromiso?
S: Porque creí que no hacía falta, además siempre en mis cartas te contaba de Mónica, si hace 7 años cuando pasaste esa temporada en Campo Real los veía platicar juntos. En fin, creí que estaba sobreentendido…
A: Evidentemente no fue así. Y si alguna ves hablé con ella fue por cortesía. Porque era una prima lejana que estaba de huésped en la casa. Antes que nada mamá, hiciste mal en tomar un compromiso de ese tipo en mi nombre.
A: Hijo, muchos matrimonios se arreglan de esa manera
A: Pues el mío NO
S: Es que hijo…

A: Lo siento mamá, pero estoy enamorado de otra. Aimeé esta enterada de este supuesto compromiso con su hermana?

S: TODOS están enterados, la familia, las amistades. No, no Andrés, no puedo. Para Mónica va a ser terrible, ella te considera su prometida, además te quiere, es una muchacha lindísima, bien educada……



Doña Catalina va a ver a Don Noel
DN: DC porque se molesto en venir, me hubiera mandado a llamar
DC: de todos modos tenía que venir al mercado...
DN: Y como está?
DC: Muy bien a Dios gracias, y muy contenta. Ya sabe usted que Andrés Alcázar ya volvió de Europa?
DN: Claro que si, las noticias corren rápido en nuestra pequeña comunidad.
DC: Y como comprenderá estamos un poco alborotadas…en cuanto Andrés vuelva a Campo Real, se va a fijar la fecha de la boda y tendremos tantas cosas que hacer…
DN: Y Mónica que dice?
DC: Esta tan contenta…esta nerviosa
DN: Si Andrés sigue siendo el muchacho bueno y noble que conocí, su hija será muy dichosa, Doña Catalina.
C: Estoy segura que con la ayuda de Dios así va a ser. Y precisamente por eso vine a hablar con usted.
DN: Ah, estoy a sus órdenes, dígame.

C: Aunque mi prima, Doña Sofía, que UD. ya sabe es tan generosa, va a regalarle a Mónica todo el ajuar de novia, pues yo quisiera disponer de esos bonos que me dejó mi difunto esposo para que mi hija tenga, aunque sea, esa pequeña dote.
DN: Como usted mande. Hoy mismo enviaré un telegrama al banco para pedir el retiro.
C: Se lo agradezco mucho, Don Noel. Así Mónica no se va a sentir tan poca cosa.



DN: Aquí entre nosotros permítame decirle que las virtudes que Mónica aportará al matrimonio, son mucho más importantes que cualquier dote... (Catalina habla sobre Aimeé, está desilusionada que Aimeé no haya encontrado esposo en la ciudad de México, y dice que aparentemente los jóvenes están más interesados en una buena dote que en las virtudes de las muchachas) Vivimos en una sociedad en la que la buena cuna ya no importa ni la crianza, pero no se desespere. Aquí en San Pedro, hay algunos solteros de buena familia que estoy seguro sabrán apreciar las gracias de su hija menor...


Mónica/Teresa
T: Entonces Aimeé no encontró marido?
M: No.
T: Y se va a quedar aquí para siempre?
M: Pues si, ésta es su casa.
T: Con lo coqueta que es tu hermana, se va a adueñar de todos los mozos disponibles de San Pedro. A nosotras no nos va a dejar nada!
M: Por favor, Teresa. Hablas de mi hermana como si fuera una descarada.
T: Bueno, tal vez exagero un poco pero presumida si es! Porque claro, como vive en la capital, se siente la divina garza envuelta en huevo. Acuérdate de la última vez que vino. No hacía más que presumir de las fiestas, los araos, los coches, la ropa... A todos nos veía de arriba a abajo como si fuéramos ratas de campo.

M: Bueno… Así es Aimeé. Pero en el fondo es buena (Mónica no sabía lo que decía) Y la verdad a mi me da pena. Mi mama tenía tantas esperanzas de que encontrara marido.
T: Ay, mujer... como te envidio...



Andrés/Sofía más tarde:
A: Regreso en un mes. Pero antes, mamá, quiero dejar arreglado este asunto con Mónica.
S: Creo que siquiera deberías de tratarla un poco.
A: No.

S: Estoy segura que te va a gustar, y mucho más que Aimeé.
A: Podrá ser la mujer más hermosa del mundo, pero no la quiero mamá. Es tan difícil de entender? Y como es un compromiso que tú tomaste, te ruego que busques la manera más conveniente de deshacerlo.
S: Pero te imaginas lo que va a ser para ella?

A: Sí. Lo imagino. Y no sabes cuanto lo siento, porque ella no tiene la culpa de nada, pero yo tampoco. Por favor, entiéndeme. He visto docenas de amigos que por un motivo u otro se han casado con mujeres a las que no querían. Y su vida se ha convertido en un verdadero infierno. Aborrecen su casa. Siempre andan buscando diversiones en otros lados. Entregándose a los vicios y a la disipación. Yo no quiero eso, mamá. Lo que deseo es una vida tranquila. Junto a una esposa tierna, cariñosa... que me ame tanto como yo a ella (Pobre Andrés). Una mujer que yo haya escogido para ser la madre de mis hijos...

S: Aimeé comparte tus sentimientos?
A: No hablé con ella de esto... por decencia, pero creo que sí.


Aimeé llega y es recibida por Mónica.
M: Ay, Aimeé!! Que gusto verte!! (Abrazo, aunque Aimeé no se muestra muy cariñosa) Cuando llegaste?
A: Hace un rato. (Mirada de disgusto en su cara) Solo que no encontré coche en la plaza y tuve que venir caminando.
M: Lo importante es que ya estas aquí. Ay, que bueno que has vuelto. Tenemos tantas cosas que decirnos...



A: Hace un calor aquí…
M: Estamos en la costa. Además esa ropa que traes es muy bonita pero demasiado gruesa para San Pedro.
A: Es lo que esta de moda.
M: Sí, supongo que si, pero aquí estamos un poco atrasados. Y además en San Pedro el único que dicta la moda es el sol.
(Catalina se une a ellas)
A: Mi tía Amalia les manda unos regalitos.
M: Que amable...Y cómo esta la prima Dolores?
A: Muy bien, a lo mejor viene a visitarnos…
M: Hay que bueno…Ojalá este aquí para mi boda mamá.
C: Andrés ya regresó de Europa y no tarda en venir…
M: Mi madrina está en la capital, fue a verlo
C: Y a comprar el ajuar de novia…
M: Estoy tan feliz (se refiere a su próxima boda con Andrés)


A: Vi a Andrés en México (espero su tiempo la descarada para tirar su bomba de que lo había visto)
M: De veras?
C: Y donde?? (con cara de preocupación, como presintiendo algún problema...)
A: En una velada en casa de mi tía Amalia.
M: Y qué te dijo?
A: Pues nada... me saludó y se portó muy amable.




Más tarde en la recámara de Aimeé
A: Lo quieres mucho?
M: (Mónica tiene una mirada romántica mientras habla de su próxima boda y de Andrés) Cómo no lo voy a querer? Si es mi prometido, mi futuro esposo.
A: Pero ustedes casi no se han visto. No olvides que “lejos de los ojos, lejos del corazón”.
M: Bueno, tal vez tengas razón pero... pero dentro de mi siento un cariño tan grande... y si Andrés no sintiera lo mismo ya habría roto el compromiso.
A: Seguramente.



M: Ay, estoy tan contenta, Aimeé... por las noches casi ni duermo. De solo pensar que pronto lo voy a ver... ay, no se, me dan hasta escalofríos.
A: Caray!... nunca imagine tanto entusiasmo.
M: Ja, ja... no, por favor. No pienses mal. Es un sentimiento natural y limpio por mi prometido, por el futuro padre de mis hijos.
A: Ja, ja... la casta y pura Mónica... (Burlándose de sus palabras) pero a mi no me engañas. Te mueres de ganas de sentir sus besos, su cuerpo caliente bajo las sábanas... (Mónica se levanta muy molesta por sus palabras...)
M: Por favor!... Qué te pasa??! Eso es lo que te han enseñado en el colegio de la capital??
A: No, no... eso se aprende fuera del colegio, en las fiestas, las pláticas con las amigas.
M: Pero son pensamientos obscenos, vergonzosos.
A: Pero reales.
M: (no quiere continuar con la conversación, se siente molesta e incómoda) Te dejo para que descanses, buenas noches.

A: Hermana, como mujeres que somos... además sentimos lo mismo con respecto a los hombres. Solo que... yo extraigo mis pensamientos... mientras que tú los escondes...
M: Que descanses... (Se va)


A: Hipócrita!






FINALMENTE, LA PRIMERA VES QUE VEMOS A NUESTRO AMADO JUAN DEL DIABLO, Y COMO LO VEMOS!!!!
Aimeé sale de paseo, ve a Juan bañándose. Juan se da cuenta que una mujer lo observa y llama a Pedro para que averigüe quien es








J: Pedro!! No voltees ahorita pero hay una mujer ahí abajo, ve a seguirla y me avisas quien es…
P: Ta bien…




(se ve a Aimeé entrando a su casa donde estaban Mónica y Teresa platicando, se quedan las tres hablando)


(Pedro vuelve a la Palapa)
J: Quien es?
P: Se metió a la casa de Catalina de Altamira, la condesa. Entro por la parte de atrás, a la mejor es una de sus hijas.
J: Cuantas hijas tiene?
P: Creo que dos…

J: Ahh.


Aimeé le pregunta a Lupe por Juan
A: Lupe, quien vive en esa casa que está junto al mar?
L: Cual casa, niña?
A: La cabaña que esta en un risco.
L: A poco fue hasta allá.
A: Si, y vi un hombre joven.
L: Ay, niña, ni se le ocurra volver.
A: Por qué?
L: Ese hombre es muy malo, le puede hacer daño.
A: Daño?
L: Es un demonio, señorita. Bien bravo. Todo el mundo le tiene miedo. Por algo le dicen Juan del Diablo.....


Catalina va a ver a Sofía después que Sofía regresa de la ciudad de México
C: Prima, como estas?
S: Perdona si te hice venir…
C: No, no, de ningún modo.
S: Siéntate.
C: Cuando llegaste?
S: Anoche, fue un viaje muy pesado
C: Y como esta Andrés?, cuéntame
S: Muy bien, gracias a Dios
C: Y cuando va a venir?
S: A fin de mes
C: Mónica está tan nerviosa...
S: Pues si, lo imagino. (Sofía se ve molesta, como que lo último que quiere hacer es decirle a Catalina que no habrá boda...)
C: (se da cuenta de lo nerviosa que está Sofía...) Pasa algo?
S: No se ni como decírtelo, prima...
C: Que sucedió??
S: Pues, resulta que Andrés no quiere casarse con Mónica.
C: (se pone nerviosa y se molesta) Virgen del cielo!... Pero por qué??!!
S: Que puedo decirte?? Estoy más mortificada que tu porque yo tuve la culpa. Para mi el compromiso entreellos era un hecho pero resulta que él lo olvidó y no quiere cumplir.
C: Dios mío!!
S: Y aún no te he dicho lo peor...
C: (como que no puede creerlo) Je! Que puede haber peor??!!
S: Pues ... en la ciudad de México conoció una muchacha y se ha enamorado, tanto que él quiere que yo pida su mano.
C: De veras?? (Mirando para otro lado, como quién no quiere saber más...) Quién es?
S: Ay, agárrate, prima.... se trata de Aimeé!...
C: Es que no voy a saber como decírselo!
S: Si quieres lo hago yo.
C: No, no! No hay posibilidades de que Andrés cambie de opinión??
S: No sabes cuanto insistí pero está necio! Yo también siento tanta pena, Catalina, pero que podemoshacer?? Si de algún consuelo le sirve a Mónica, dile que... que no se preocupe, que me comprometo a buscarle un buen partido. Con lo linda que es no será difícil.
C: Está bien... pero siquiera, Sofía... no le digamos lo de Aimeé... por lo menos hasta que pasen unos días...
S: Es que le prometí a Andrés pedir su mano.







Mientras tanto en casa de Juan... el encuentro entre Juan y Aimeé
Pedro: Ahí está otra vez!...
J: Quién?
P: La muchacha del otro día.
J: La Condesita?
P: La misma. (Juan sonríe... baja hacia la playa y se le acerca por detrás...)
J: (la mira de abajo arriba, entonces alza su tono de voz intencionalmente, como queriendo asustarla) Pensé satisfacer su curiosidad. (Aimeé esta sentada, bastante acalorada e impaciente, cuando lo oye se levanta, fingiendo estar ofendida) Acaso no quería conocerme?
A: Que presumido!... Y por qué debería interesarme conocer a alguien como usted?
J: No lo sé... por eso estoy intrigado... me imagino que sabe quien soy.
A: No.
J: NO? (siguiéndole el juego de inocente) No ha preguntado? Todos en San Pedro me conocen, para algunos soy el mismo diablo (sonríe). Para otros un pobre hombre que busca su vida (hay, un pobre hombre, vamos Juan!!!).
A: Usted podrá ser lo que sea menos un pobre hombre. (Se vuelve, sonriendo, coqueteándole).


J: (la mira otra vez de arriba a abajo) Y usted es la mujer mas bonita que ha cruzado por estos lugares. Le gustaría tomar una copa de vino?
A: No tomo vino.
J: Pero podría acompañarme, o es mucha audacia para un desarrapado como yo invitar a una... a una 'condesa'?... No, no tenga miedo, no soy el demonio que dicen, y se comportarme con una dama. (Aimeé finge estar pensando si se decide o no aceptarlo).






J: (se sirve un trago, ella está sentada en el sofá) Yo la verdad prefiero aguardiente, o ron... el vino es para paladares afrancesados... y exigentes. (Viene hacia el sofá y se siente al otro lado, pone la botella en la mesa, brinda con ella, ella tomaba un vaso de limonada o algo por el estilo) A su salud... “condesa”. ... Así que es usted una de las hijas de Doña Catalina de Altamira. .. Cuál es su nombre?
A: Aimeé... y usted??
J: Aimeé??... (Sonríe) Que nombre tan raro!... A mi me dicen Juan del Diablo.
A: Pero cuál es su verdadero nombre?
J: No tengo.
A: No tiene??
J: (asiente con un no) No hubo padre que me diera su apellido. Soy un 'Juan' cualquiera. Y bueno!.. la gente me... me puso un apodo... que me agrada!
A: Pero usted debe saber quienes fueron sus padres.
J: (quiere cambiar el tema inmediatamente) Mi origen no es interesante. Mejor hablemos de usted... así que acaba de llegar de la capital.
A: Si. Viví allá prácticamente toda mi vida. En casa de una tía. Pero ya estoy de regreso.
J: (mira su mano como buscando por un anillo) Marido no tiene... pero supongo que si está comprometida.
A: No.
J: Le gusta el mar?
A: Me está empezando a gustar.
J: Cuando quiera (se levanta y mira a su barco en la bahía) puedo invitarla a dar un paseo en mi barco.
A: Tiene un barco?
J: Sí. (Señala al Satán para que ella lo vea) Su hermana es mayor... o menor que usted?
A: Mayor, pronto se va a casar.
J: Si? Entonces después de la mayor le tocará el turno a usted.
A: Así es (cambia su comportamiento, ya que el tocó un tema que es un tanto doloroso para ella)... Ya me voy.
J: La acompaño.
A: No, no hace falta.
J: No se preocupe. Un tramo... nada más. Se muy bien que no es... “conveniente”... que la vean conmigo.
A: No, no lo decía por eso.
J: Sí. Es por eso! Pero yo no soy tan susceptible.... después de usted.


M: Dónde andabas?
A: Por ahí, en la playa.
M: Creí que no te gustaba el mar.
A: (con una expresión soñadora) Vi ciertos ángulos... FASCINANTES.....Y mi mamá?
M: Acaba de llegar, fue a visitar a mi madrina que ya volvió de México.
A: Entonces hay noticias de Andrés.
M: Si, si, parece que llegará pronto
A: Estás contenta?
M: Claro. Aimeé, quería pedirte disculpas por lo de la otra noche.
A: De qué?
M: Por mi actitud, lo que pasa es que no estoy acostumbrada a hablar de ciertas cosas, tú has vivido en un ambiente más abierto y menos provinciano. Mientras que aquí con mi mamá, las amigas que son como yo y la educación de las monjas, no sólo nos da vergüenza hablar de algunas cosas sino hasta pensarlas.
A: Esta bien, cada quien es como es.
(Entra Doña Catalina al cuarto de Mónica, y saluda a Aimeé)


DC: Ah, aquí estas…
A: Si…Mamita, ya pusieron la bañadera?
DC: Si, en el cuarto del fondo.
A: Entonces voy a refrescarme, es que me llene de arena. Con permiso
(Aimeé se retira y Doña Catalina cierra las puertas del cuarto, y se acerca para hablar con Mónica)
M: Ha pasado algo, Mamá?
DC: Siéntate.
M: De que se trata?



DC: (La pobre DC no sabe como empezar) Pues... resulta que...cuando tu madrina y yo hablamos de un compromiso de matrimonio, Andrés y tú pues... él tenía apenas 8 años. En ese entonces Sofía se lo dijo. ... Después... claro, dándolo por hecho... no se volvió a mencionar el asunto. Ahora que lo vio, cuando le dijo que ya era tiempo de... de preparar la boda... Andrés... se sorprendió mucho.
M: Y no quiere? (No entiende lo que Doña Catalina le está queriendo decir)
DC: Es que él no lo sabía!!... es decir... no se acordaba del compromiso... y estando así las cosas, pues... no creí prudente seguir adelante con la boda.
M: (No quiere aceptar lo que Doña Catalina le está diciendo) Quiere esperar más tiempo?
C: Es que...
M: La verdad, mamá!! Andrés no reconoce el compromiso y no quiere casarse conmigo


C: Que le vamos a hacer, mi amor??
M: (Comienza a llorar, alterada) No quiere... Por qué, mamá?? Por qué??
C: No sé! No se que decirte, mi cielo! También tu madrina está tan afligida!
M: Todos estos años me hicieron creer que nos íbamos a casar. Me empujaron a quererlo... a pensar que iba a ser mi esposo. Por qué fueron tan crueles conmigo, mamá??
C: Es que no lo sabíamos mi amor!
M: (Más desesperada en su tono) Que voy a hacer ahora?? ... Todos se van a burlar de mi!! A reír a mis espaldas...
C: No, no mi vida!! Si tú no tienes la culpa de nada... tampoco Andrés!! Él no sabía que estaba comprometido y... la gente te quiere demasiado para burlarse de ti!..
M: Entonces me van a tener lástima, que es peor. Es injusto... no debieron de haberme ilusionado, mamá!... Toda mi vida no he hecho más que pensar en él. Por qué fueron tan malos conmigo?? Por qué, Dios mío!?? Por qué??
(Durante la merienda, Aimeé y Doña Catalina...)
A: Y Mónica?
DC: Está indispuesta.
A: La emoción por la llegada de Andrés?... Mamita, que planes tienes para mi? Tendré que resignarme a ser una solterona... o me hago monja??
DC: Ten un poco de paciencia, tal vez tu suerte cambie.
A: Pero que va a cambiar?? Me voy a quedar enterrada en este pueblo sin ni siquiera tener amistades decentes con quien compartir??
DC: Tu tía Sofía me dijo que... parece que hay alguien interesado en pedirte en matrimonio.
A: Un anciano viudo?... o algún solterón que nadie quiso por horrible?... Porque si he de conformarme con cualquier cosa por falta de dote, prefiero buscarme un marinero, pero joven, y fuerte!... (Será acaso una referencia a nuestro hermoso marinero??)
DC: Por favor, Aimeé! No digas tonterías! Me parecen de muy mal gusto tus comentarios y... la verdad... no tengo ganas de merendar. Por favor discúlpame! (se levanta con rapidez y corre hacia su cuarto alterada )
(Mónica en su cama, lamenta su suerte...)
M: ¿Por qué me hiciste esto, Dios mío!? No es justo!! Tantos años sintiéndome la más afortunada de las mujeres... pensando en él... soñando con él!... tiene razón Aimeé... yo también me he imaginado cosas prohibidas... las he deseado con tanta fuerza, Dios mío!!... y ahora... que voy a hacer?... huir del pueblo??... como voy a enfrentarme a mis amigas?? A la gente que sabe de mi compromiso?? Que pensarán?? Que he sido rechazada, despreciada...
No, Dios mío!! No, Virgen del cielo, ayúdame!! Ayúdame a soportar tanta vergüenza. Dime que puedo hacer... dímelo!!
Aimeé trata de sacarle más información a Lupe de JDD.
A: Es cierto que tiene un barco?
L: Si, el Satán!
A: Ja! Satán.. Que nombre para un barco!! ... Y tiene mujer??
L: Ja! Mejor diga “mujeres”. Todas las descaradas del pueblo andan locas por él... Y se dice también que una que otra señora de la alta.
A: De verdad??...



Segundo: Mira, Juan. Este es el Licenciado Bordillo
Licenciado: Como está, mi Capitán?
J: Ya le explicó Segundo de qué se trata?
Licenciado: Si.
Segundo: El Licenciado es compadre del jefe de la guardición militar y está seguro que dejará pasar la mercancía.
Licenciado: Le estaba yo diciendo a su amigo que lo mejor será pasar el cargamento a las horas de la madrugada, cuando hay menos vigilancia.
J: Y esta de acuerdo su compadre con el precio?
Licenciado: Bueno, él si, pero la cantidad que a mi me toca, la verdad, es poco.
J: (Piensa un poco) Puedo darle un 5% más, pero hasta que la mercancía haya llegado a mi barco. (Azucena se acerca a Juan y lo abraza) Al rato subo.
Azucena: Esta bien, Juan. (Se va)
J: Esta de acuerdo, Licenciado?
Licenciado: Acaso desconfía usted de mi?
J: Hasta que la mercancía este en las bodegas del Satán, tendrá Usted su pago. Si no… no hay trato.
Licenciado: Pues como usted diga, Capitán.
J: De acuerdo entonces, pero no se le olvide, Licenciado Bordillo. No hay perdón para quien me traiciona.
Licenciado: Ni falta hace que lo diga, mi Capitán. Todos lo conocemos.





Aimeé va a la Palapa y se encuentra a Juan afeitándose.
A: Hay alguien en la casa?? Ay!! Perdón!
J: Pase.
A: NO, pero es que...
J: (Se da cuenta que no está cómoda) Si su pudor... se ofende... se arregla fácil!... (Se pone la camisa) Así está mejor? (Todavía no se botona la camisa...)
A: Bueno... no es que este muy cubierto.
J: Je! (se burla de ella) No me diga que nunca ha visto a un hombre con poca ropa?...
A: Bueno.. Si... peones, gente baja... pero nunca un caballero.
J: Y quién le dijo a usted que yo soy un caballero? (Se acerca a ella) Puedo comportarme como si lo fuera... pero no lo soy!... Pero no se preocupe... jamás le faltaré al respeto... si usted no quiere...




S: Mónica hija…
M: Como ha estado madrina?
S: Bien muy bien, que gusto que hayas venido. Siéntate por favor. Y Aimeé?
M: Bien... Vine para hablar de... de la decisión de Andrés de romper el compromiso (Habla con la cabeza baja, mirando al piso, se nota que siente mucha vergüenza)
S: Entiendo que para ti ha sido un ... (Mónica la interrumpe)
M: Un gran alivio!
S: (No puede esconder su sorpresa) Alivio??
M: Sí. Lo que pasa es que... por supuesto que estaba dispuesta a cumplir con él pero... pero el día que Andrés cambió de parecer... me dio mucho gusto... porque hace tiempo que me di cuenta que mi verdadera vocación no es el matrimonio, sino dedicarme al servicio del Señor.
S: Quieres decir que piensas ingresar al Convento?
M: Sí. He decidido hacerme monja... Imagino que para usted es una sorpresa... pero...
S: Es que yo siempre pensé que querías a Andrés!
M: Si, pero con el amor que debemos tener hacia nuestro prójimo. Si mi destino hubiera sido el de casarme con él, lo habría aceptado cumpliendo como esposa, pero si él recapacitó, para mi es un alivio.
S: Me alegro que pienses de esa manera. No sabes lo angustiadas que estábamos tu madre y yo.
M: Entiendo. Lo que pasa es que... si yo aparentaba ser feliz con lo de nuestro matrimonio era porque...porque no quería herir a nadie... además porque creía que el Señor así lo había dispuesto. La verdad, madrina, en el fondo de mi corazón siempre sentí la vocación religiosa (Habla casi llorando). Y ahora por fin podré dedicarme a servir a Dios.
S: Hija! Que bueno! Y tu madre ya lo sabe??
M: No, quise que usted fuera la primera en enterarse.
S: Para Andrés va a ser un consuelo saberlo. No tienes idea de lo mortificado que está. Por supuesto que si tú hubieras insistido, él estaba dispuesto a cumplir como el caballero que es!
M: Pero ya ve que no hizo falta. De todos modos, déle las gracias y dígale que... que su decisión seguramente fue inspirada por la Virgen... a la que tanto le rogué para que yo pudiera seguir mi vocación...
S: Claro que si! Así se lo diré! No solo a él sino a todas nuestras amistades.


J: Y como fue que se enteró tan rápido de tantas cosas acerca de mi?
A: Le pregunté a la criada de mi casa.
J: Y que más le dijo?
A: Que además de algunas mozas del puerto... de vez en cuando... también gozaba de favores... de señoras de sociedad. (Juan se ve irritado, pero se limita solamente a sonreír...) Dije algo que le molestara??...

J: (Irritado) Por eso me estás buscando??
A: Como se atreve??!! (Finge estar insultada).
Él se da cuenta que la ofendió, la toma del brazo, la gira....






Mónica va al convento para hablar con la Reverenda Madre
Madre: Me dijo la hermana Juliana que querías hablar conmigo.
Mónica: Si reverenda Madre, es que…quiero que me permita ingresar al convento…como novicia.
Madre: (Con cara de asombro) Si estas comprometida en matrimonio hija, y tengo entendido que el señor Andrés ya esta en México y vendrá pronto.
Mónica: Sí pero…eh decidido no casarme porque…siento que Dios me ha llamado para servirle a Él.
Madre: Pero también en el matrimonio se puede servir a Dios.
Mónica: Sí, yo lo se madre, pero quiero entrar al convento, quiero tomar los hábitos, de veras, permítame ingresar, se lo ruego, se lo suplico.



(Luego Fray Domingo habla con Mónica y le dice que lo piense una semana más y que luego vuelva.)
Doña Catalina, Doña Sofía y Aimeé
DC: Mónica te dijo eso?
DS: En la mañana fue a verme
DC: Es que no puede ser, encerrarse en un convento, tomar los habitos?
A: Que Mónica quiere hacerse monja?
DC: No has saludado a tu Tia
A: Disculpe Tia, me da mucho gusto verla.
DS: A mi también. Te has puesto muy linda eh.
A: Favor que usted me hace. Oi que algo decían de mi hermana? Que quiere entrar al convento?
DC: Pues parece que si.
A: Como? Y Andrés?
DS: Andrés ya lo sabe.
A: Ya volvió?
DS: No, se lo dije hace unos días cuando fui a verlo
A: No, pero si Mónica estaba emocionadísima hasta ayer con eso de su boda
DS: Cambió de opinión
A: Pero, cuando…
DC: Hija por favor! No atosigues a tu Tía. Es una falta de respeto, además no es algo que te incumba.
A: Sí, perdón, pero es que no me lo esperaba.
DS: Tampoco nosotras. Bueno, me voy. Tranquila, tómalo con clama.
DC: Sí, y gracias por todo.
A: Que fue lo que pasó, mamita?
DC: Pues ya oíste, Mónica ha decidido romper el compromiso
A: Pero por que?
DC: Pues porque siente la vocación religiosa.
A: Pero si ella misma me dijo…
DC: Cambió de parecer…y por favor Aimee, no le digas ni una palabra a tu hermana de esto hasta que ella te lo cuente.
Juan y Segundo van a la taberna del Tuerto, allí Juan ve que Azucena esta atendiendo a la clientela, y parece molestarse por eso. Conversando con Segundo se entera que las Condesas de Altamira ya no tienen dinero, y que Mónica esta comprometida con Andrés.
Doña Catalina y Mónica
DC: Hija! Por qué no me avisaste que habías vuelto? Vino tu madrina. Es una locura lo que piensas. Es que no puedes encerrarte en un convento. Además, Sofía prometió encontrarte otro marido.
M: No se trata de eso. No quiero a otro hombre. No quiero a ninguno!
DC: Está bien.. Cálmate!
M: Como quieres que me enfrente a la gente?? Que todo el mundo se ría en mi cara o... que me miren concompasión?? Yo quería a Andrés! Lo he querido desde siempre y nadie podrá sustituirlo (Seguro Mónica?? )
DC: Dices eso porque no has conocido a ningún otro hombre.
M: Ni quiero! Mamá, por favor, no insistas. Ya no quiero saber nada de nada! Yo estoy herida...dolida... avergonzada. Quiero morir mamá, quisiera morirme ahora mismo.
DC: Y qué dijo Fray Domingo?
M: Que lo pensara pero... pero yo ya lo he decidido. Por favor, mamá… ayúdame! Si Fray Domingo te pregunta, dile que si!, que es mi vocación. Ayúdame a que me acepten, porque si no lo hacen no voy a soportarlo, mamá. Me moriré de vergüenza.... Aimeé ya lo sabe?
DC: Se enteró cuando estuvo aquí tu madrina. Le dijimos que fuiste tú la que cambió de parecer.
M: Se lo creyó?
DC: No sé, pero es tu hermana, mi cielo!
M: No, mamá! Nadie debe saber lo que pasó! Nadie! Por favor, prométemelo, mamá... prométemelo!
DC: Si... te lo prometo.





Aimeé va a la playa en busca de Juan...
J: Disfrutando del sol?... No quieres meterte al agua?
A: El mar me da miedo.
J: Conozco un lugar aquí cerca que está muy tranquilo.





A: Tú no quieres? (él asiente que si, ella le da una mordida)
J: Escuché que tu hermana está comprometida con un hacendado de aquí... Andrés Alcázar.
A: Estaba, decidió romper su compromiso para ingresar al convento.
J: Algo muy desagradable debe tener ese Andrés como para que una mujer decida meterse de monja en lugar de casarse con él...
A: No te creas. Andrés es un mozo muy bien parecido.
J: Donde lo viste? Cuando?? (Se irrita, al saber que Aimeé piensa que Andrés es apuesto...)
A: En la ciudad de México, en una fiesta.
J: (La agarra del cuello) Aún si tú fuiste la que me buscó... ahora me perteneces. Que no se te olvide.
Teresa/Mónica hablan en la casa Altamira
T: Pero ingrata, por qué me has tenido tan abandonada? Hace días que no se nada de ti. Por Dios, que carita, has estado enferma?
M: Sí
T: De qué?
M: De empacho.
T: Mira, dicen que no hay nada mejor para el empacho, que la rosa de castilla. Pero cuéntame, que noticias hay de Andrés? Pero habla mujer!
M: Es que…rompí mi compromiso
T: Has perdido el juicio?? Por qué??
M: Porque sí, porque he decidido entrar al convento.
T: Al convento?? Quiere decir que vas a tomar el velo??
M: Sí
T: Pero por qué???
M: La Virgen me llamó mandándome la vocación.
T: Es que no lo puedo creer.
M: Entiendo tu sorpresa, así es.
Fray Domingo habla con Doña Catalina, ella le dice que Mónica insiste en entrar al Convento, porque ella siente que su destino es consagrarse a Dios. Le pide a Fray Domingo que por favor, la deje ingresar.
Mónica se encuentra con su mamá cuando regresa del convento.
M: Entonces me aceptan?
DC: Luego que hablé con Fray Domingo pedí audiencia con la madre superiora y la convencí.
M: De veras? Mamá, gracias. Cuando puedo ingresar?
DC: El día que quieras, hija...
M: Mañana
DC: Por favor, yo quisiera que lo pensaras...
M: Ya está pensado, mamá. Además, quiero estar en el convento para cuando regrese Andrés. No quiero verlo, mamá.
DC: Pero es que...
M: Entiéndeme, por favor.
DC: Está bien. Será como tú quieras. Sólo pido que Dios no nos vaya a castigar.
M: No, mamá. El señor es el refugio de todos y no puede reprocharme que busque consuelo. A lo mejor todo esto sucedió porque así ÉL lo quiso. Tal vez este es mi destino.
DC: Pero es que...
M: Por favor, mamá... así debe ser, así quiero que sea...
Doña Catalina y Aimeé meriendan
A: Es que esa decisión de Mónica es muy extraña, mamita. Andaba enamoradísima de Andrés. No será que mi tía Sofía volvió de la capital con la noticia de que él no quiere cumplir el compromiso?
DC: No entiendo de donde sacas eso? Andrés es un caballero.
A: Es que no lo puedo creer!
DC: Y dime… lo viste varias veces?
A: A quién?? A Andrés?? Dos o tres...
DC: Y como se portó contigo??
A: Bien. Por qué me ves asi??
DC: Por nada.
A: Estoy segura que sabes algo, mamita. Por qué no me lo dices?
DC: Porque no hay nada más de lo que te acabo de decir!
A: Pues fíjate que no te creo...




J: Cuando me hice cargo de Azucena el trato fue que ella no podía bajar a la cantina a atender a los parroquianos…
T: Si ya lo se Juan, pero me llamaron del ayuntamiento por…un lío de unos barriles que salieron agrios…
J: Y por que no dejaste a Serafín encargado del negocio?
T: Es que Serafín es un chamaco que ni siquiera sabe hacer cuentas
J: Escúchame bien Tuerto, no quiero que Azucena tenga trato con la bola de borrachos y mal vivientes que frecuentan tu lugar
T: Esta bien Juan, te prometo que no volverá a repetirse. Pero para mi es un problema ya tenerla ahí…
J: Para eso te pago no?
T: Sí, y te lo agradezco. Pero cada ves que se arma una gresca, me da miedo descuidarme y que alguien se suba al piso de arriba…..yo la verdad Juan, preferiría que te la llevaras…tráetela aquí… No creo que ella se oponga a que la metas en tu cama…claro que si no quieres, entonces búscale acomodo, ponla de criada en una casa…Azucena ya no es mas la chamaca flaca y hambrienta de antes, se ha puesto muy bien…y si algo llegara a pasar tu no entenderías razones y te desquitarías conmigo… (Como verán, un monólogo del Tuerto, Juan escucha lo que él dice mientras fuma su cigarro)


J: Quién te trajo?
A: Serafín. Esta allá afuera con Pedro.
J: Siéntate. ...Ya no puedes seguir en la cantina.
A: Quieres que me venga aquí? Contigo?
J: No. Te voy a buscar un trabajo en casa de alguna familia.
A: Pero por qué?? Quiero decir... por qué con otra gente?? Yo puedo atender tu casa...prepararte de comer... lavar tu ropa...
J: Pedro ya se encarga de eso.
A: Pero yo podría...
J: NO!... No!... Si ya saliste de esa vida que estabas llevando... es para que algún día encuentres a un hombre.. que te quiera, que te cuide.
A: Yo no quiero a otro hombre!... Yo quiero que tu....
J: No, no... lo que hubo entre nosotros... fue un error... algo que nunca debió suceder. Ya no eres una muchachita que se vende por dinero. Has cambiado... Y si te ven aquí... viviendo conmigo... van a pensar que has vuelto a lo mismo.
A: No me importa lo que crean los demás!
J: Pero a mi si me importa! Por ti... No quieres casarte algún día?... tener tu familia?... niños?
A: Lo único que quiero es estar contigo, Juan! Puedo dormir afuera... en una hamaca. Atenderte cuando estas aquí... esperarte si estas de viaje... tener tu casa limpia... Por favor, Juan. Te lo ruego...
J: Ya dije que NO! Yo no puedo casarme ni contigo ni con nadie. No llevo una vida cómoda... siempre a salto de mata... sobornando a la justicia para que no me encierren... además ni siquiera tengo apellido para dárselo a una esposa.
A: A mi eso no me importa!
J: Pero a mi si, y ya no quiero seguir discutiendo. (Se levanta, se apoya en la mesa enfrente de Azucena) En cuanto vuelva de este viaje te voy a buscar una casa para que entres a servir... Azucena... mírame!... eh? Que dices? Aceptas? (En ese momento, llega Aimeé y está parada en la entrada muy enojada...)
Aimeé: Perdón!.. No sabía que estabas ocupado... (Se vuelve y se va rápido...)
J: Espérate! (se levanta, y camina hacia Aimeé, Azucena le empieza a gritar y él se detiene)
Azucena: Quién es?? Por eso no quieres que venga aquí!!.. Porque ya tienes a otra!... y una Señorita de la Alta, además. Porque no creas que me engañó con esa ropa que traía puesta!
(Aimeé vuelve a su habitación, arroja con furia el pañuelo que tenia atado alrededor de la cintura...)
Aimeé: Estúpido!... Patán!... Sinvergüenza! Que se ha creído?? Un sucio marinero del puerto, eso es lo que es!!...